Aproximandamente 500 a.C
florece en la Península de Paracas una cultura extraordinaria por su
gran aporte a la tradición textil peruana.
En 1925, el
arqueólogo peruano Julio C. Tello descubre en los cementerios de
Cerro Colorado y Cavernas cuatrocientos veintinueve fardos funerarios,
muchos de los cuales contenían hasta dieciséis mantos además de
esclavinas, turbantes, paños y demás adornos de uso personal.

Ubicacion Geográfica 
La cultura se desarrollo a 18 km. al sur de Pisco, en
Cerro Colorado, en las pampas de la bahía de Paracas, en el departamento de
Ica. Su centro principal podría ser el sitio Peña de Tajahuana, en
el valle de Ica, a 300 km. al sur de la ciudad de Lima ya que Los restos arqueológicos
se localizan en la península de Paracas, a 18 Km. Al sur de Pisco (Ica).
Desde que Tello visitó varias veces la península, entre los años 1923 y
1925, y descubrió una necrópolis con más de cuatrocientas momias en sus
envoltorios funerarios; al aparecer a la luz del día las soberbias mortajas las
autoridades peruanas tomaron medidas para que nadie robara tan valiosa propiedad
nacional. Hasta hace poco ningún arqueólogo había obtenido licencia para
excavar en la península. Nadie pudo impedir, sin embargo, que los buscadores de
tesoros desenterraran piezas de la extraña cerámica de Paracas y momias
amortajadas con valiosos tejidos, y los vendieran a altos precios fuera del
país. Sin embargo en el mercado artístico apenas han aparecido hasta ahora
tejidos de Paracas. Sus elevadísimos precios siguen aumentando constantemente.
Antes de que el nombre de Paracas se conociera fuera del Perú, algunos de sus
extraordinarios tejidos habían llegado ya a museos o a manos de coleccionistas.
Desde hace muy pocos años se sabe que el llamado estilo de Paracas no es propio
únicamente de dicha península sino también de los valles de Nazca e Ica,
situados un poco más al Sureste. La península de Paracas, al Sur del puerto de Pisco, está, hoy
totalmente cubierta por la arena y las dunas, es un desierto azotado por el
viento, que semeja un país muerto. Las más recientes excavaciones dieron la
razón a la señora Carrión Cachot. Esta investigadora de la arqueología
peruana, ya fallecida, afirmó con insistencia que, en épocas antiguas, parte
del desierto de Paracas se había convertido en un país fértil, si se hubiera
extraído la arena del desierto hasta una cierta profundidad y descubierto así
el fondo húmedo. Esta humedad era originada por corrientes subterráneas. Con
anterioridad se habían encontrado ya habitaciones subterráneas en el curso de
excavaciones efectuadas por los peruanos en la península de Paracas. Pero las
más recientes excavaciones han puesto al descubierto viviendas completas,
cubiertas con techo de paja. Se hallaron también cementerios y restos de
población.
Descubrimiento
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La
Necrópolis Paracas era un enorme cementerio, toda una ciudad
habitada por muertos enterrados con ropajes lujosos, adornados con objetos
ceremoniales y simbólicos |
Paracas, como zona arqueológica, fue descubierta en el año
1925, en los lugares denominados Cabeza Larga y Cavernas. Posteriormente en 1927
encontraron un tercer sitio arqueológico, al pie del Cerro Colorado, entre los
dos anteriores de Cavernas y Cabezas Largas; el lugar se ha denominado La
Necrópolis Paracas, y se trata de un enorme cementerio, toda una ciudad
habitada por muertos enterrados con ropajes lujosos, adornados con objetos
ceremoniales y simbólicos. A cada compartimiento se le denominó "cámaras
funerarias", de las que había de diferente tamaño, recolectando en total
429 fardos funerarios, envueltos en maravillosos mantos bordados. Las cámaras
habían sido construidas sobre los restos de poblaciones más antiguas.
Cada fardo contenía al difunto en posición fetal, envuelto
en maravillosos mantos y colocado sobre una canasta. Generalmente iba
acompañado de ofrendas, como caracoles, cetros, un turbante, platos de
cerámica con algunas mazorcas de maíz, algunas piezas menores de oro cosidas a
los mantos, así como instrumentos de cirugía o artefactos para tejer. El fardo
era un completo ajuar funerario, cuidadosamente colocado con el difunto para
acompañarlo en su viaje final, pudiendo entender que cada objeto tuvo una
relación, en vida, directa con el difunto.
Existe una anécdota que le sucedió al Dr. Julio C. Tello, la que cuenta que en
una de sus tantas labores de apertura de un fardo funerario, después de haber
tomado las precauciones necesarias, procedieron a retirar capa por capa cada
manto que cubría el fardo, encontrando vistosos textiles y finamente bordados,
así como ofrendas colocadas entre cada uno de ellos, y al llegar al final y
abrir el fardo no se encontró nada en su interior, únicamente una pequeña
bolsa con frijoles negros. Nunca sabremos qué pasó.
PERIODOS PARACAS
Tello, con base en el patrón de enterramiento, divide a la cultura Paracas
en dos épocas :
Paracas Cavernas
Recibe este nombre porque han encontrado tumbas cavernas con
forma tubular que termina en un depósito de aspecto globular, donde se
encuentran los fardos funerarios. Los tejidos Cavernas se caracterizan por ser
de tipo geométrico y rígidos, predominando la técnica de doble tela. En ellos
existe aún una fuerte reminiscencia en la representación del felino o seres
antropomorfos geometrizados con cabellos serpentiformes. En este periodo se nota la influencia Chavín, fue una sociedad un tanto
militar. Se acostumbraban hacer trepanaciones craneanas. Eran hábiles en el
arte textil y también eran hábiles alfareros(cántaros, queros, platos, tasas,
de bella cerámica policroma, motivo principal era la divinidad felina).
Paracas Cavernas tiene una antigüedad que va desde el año 700 a.C. hasta el
200 a.C., durante este período la población principal se desarrolló en
Tajahuana, a orillas del río Ica, en el sector Ocucaje. Da su nombre a esta
época, la forma de enterramiento: las tumbas eran subterráneas cavadas en las
rocas, con una forma que parece una “copa invertida”, o de botella de cuello
alto, en cuyo fondo de unos 5 a 6 metros de diámetro, colocaban los fardos
funerarios. Eran tumbas comunitarias, aunque no se sabe si los enterramientos
correspondían a una misma familia. Los cuerpos se encuentran momificados, por
las condiciones climáticas y del terreno. Algunos de los cadáveres muestran
trepanaciones y deformaciones craneanas, probablemente debido a motivos
religiosos.
Lo más característico de esta fase, es la cerámica, lo que evidencia una
sociedad compleja, con división en las actividades y en el trabajo. Los motivos
cerámicos muestran la repetición del jaguar u otros felinos, junto con la
serpiente, en definitiva, de sus divinidades. El tipo de vasija es globular o
semiglobular, con doble pico y asa puente, que se usa por vez primera en esta
cultura y que usarían culturas posteriores en la zona, como la Cultura Nazca.
Esta cerámica es, además muy abundante. Se encuentra policromada, y es
precursora de la cerámica del Período Clásico.
También se encuentran tejidos de este periodo, que se caracterizaron por ser
de tipo geométrico y rígido, predominando la técnica de doble tela.
Paracas Necrópolis
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Lo más característico de este período, son los tejidos. Cubrían las
momias, y son de gran calidad y técnica, que no se llegó a superar ni en las
culturas posteriores. |
Las tumbas en esta periodo eran en forma rectangular , a
manera de habitaciones subterráneas en cuyo piso se encuentran gran número de
fardos funerarios de forma cónica.Los tejidos Necrópolis, en cambio, presentan
mayor maestría y delicadeza en los diseños debido a que eran bordados, lo cual
permitía obtener hermosos motivos y creaciones llenas de color. Se representa
personajes sosteniendo báculos o cabezas trofeo con fajas que atan a su cintura
y se transforman en serpientes bicéfalas, con tocados rematados en un cuchillo
ceremonial, nariguera, bigotera, etc. En segundo orden, destacan los diseños
naturalistas tomados tanto de flora y fauna tales como: serpientes, aves,
felinos, peces, frutos, flores,etc. A esta época corresponden los mantos
ceremoniales que se caracterizan por presentar una tela llana base sobre la cual
se bordan los motivos decorativos en lana de camélido teñido en la más
diversa armonía de colores, haciendo de estos tejidos los más bellos del arte
textil precolombino.
Paracas Necrópolis tiene una antigüedad que van desde los 200 años a.C.
hasta los primeros años d.C. La principal zona de desarrollo de esta etapa, fue
la comprendida entre el río Pisco y la quebrada de Topará y la península de
Paracas.
A pesar de ser más avanzada, las realizaciones materiales, como la
cerámica, no son tan perfectas como la de la época de Paracas Cavernas.
En esta fase, los enterramientos se producen en hileras de cuartos
subterráneos, en construcciones más avanzadas, formando grandes cámaras
funerarias, y con fardos con ajuares muy ricos y muy variados, en donde es
perfectamente visible la existencia de clases sociales: algunos fardos son muy
complejos, y tienen muchos objetos, mientras que otros solo cuentan con la
momia. Estas clases sociales son mucho más acusadas que en la etapa anterior.
La cerámica no es tan representativa. Aunque se mantiene la forma y el doble
pico y asa puente, pierde riqueza, es menos decorada, monocroma, de color
amarillento y pintura precocción, y además es más escasa. Además es una
cerámica menos trabajada, de paredes menos finas.
Lo más característico de este período, son los tejidos. Cubrían las
momias, y son de gran calidad y técnica, que no se llegó a superar ni en las
culturas posteriores. Están hechas con telar, siendo la primera evidencia del
continente en su utilización. Su técnica textil es avanzada, y trabajan en
algodón y en lana de camélidos o en material mixto, constituido generalmente
por una tela básica de algodón, donde se bordaban figuras coloridas.
MANIFESTACIONES CULTURALES:
Arte Textil
En la cultura Paracas destacan de modo especial los mantos
tejidos con lana de alpaca y algodón bellamente adornados con plumas y pelos.
Los mantos y tapices hallados en Paracas Necrópolis (y magníficamente
conservados) demuestran la extraordinaria habilidad de los tejedores Paracas a
través de las tramas, tintes y tonalidades y también demuestran su concepción
del mundo y la realidad representadas mediante figuras naturalistas de animales
y figuras geométricas, mientras que la mítica se representa con figuras
estilizadas de animales y vegetales con rasgos humanos, salvo la del dios
felino.
Una gran cantidad de tipos de tejidos eran ya conocidos en
las fases "cavernas", entre ellos la estameña, y también los
bordados de punto llano con hilos de lana sobre tejido de algodón. Junto a los
colores naturales de la lana y el algodón, blanco y pardo, existían dos
matices de rojo y un azul verdoso. La simple pintura sobre tejido de algodón
acostumbraba a usarse en una especie de velo que servía de máscara para las
momias; la pintura es muy sencilla, en distintos tonos de amarillo o marrón, un
poco de rojo y menos azul. Se representaban figuras de dioses o serpientes. El
proceso de preparación más importante para tejer era el hilado de los copos.
Prueba de ello es que con simples husos de mano se lograban producir estambres
extraordinariamente delgados. Además del algodón se utilizaba ya un poco de
lana de llama; su uso aumentó gradualmente, lo cual era señal de crecientes
relaciones comerciales con las regiones montañosas, ya que únicamente en ellas
viven las diferentes especies de camélidos productores de lana. Las llamas y
las alpacas, los únicos grandes animales domésticos de América, debieron
criarse en la Sierra en época relativamente temprana, mientras que la vicuña,
más esbelta y elegante, y con mejor lana sólo vivía en estado salvaje. En la
época de los incas se organizaban de uno en otro año cacerías de vicuñas
para los emperadores incaicos. Los animales, encerrados en rediles, eran
trasquilados y puestos nuevamente en libertad. Su finísima lana se reservaba
para el atuendo de los personajes más importantes.
La belleza y complejidad de los textiles Paracas han
significado una de las causas de la fascinación por esta cultura a lo largo de
todo el mundo. Estas mismas características hacen que un textil Paracas sea
prácticamente indescriptible y su poco valor comparado a piezas de oro o plata
los ha favorecido, pues se han logrado encontrar piezas intactas de gran tamaño
que fueron despreciadas por los profanadores de tumbas.
Materias primas y técnicas
Los tejidos Paracas, para sus dos etapas, están
hechos con lana de camélido y algodón. En cuanto a sus técnicas, éstas
difieren poco entre una y otra etapa. En Paracas Cavernas se usaron técnicas de
un solo elemento como las redes, el tejido de aguja, el torcido y el trenzado,
además de otras más complejas como el brocado, bordado, telas simples y
pintadas y telas dobles, entre otras. Para Paracas Necrópolis habría que
añadir los encajes y el tejido de aguja de tres dimensiones.
Por la pericia del tratamiento del hilado, del teñido y del tejido, se
considera que estos ejemplares se encuentran entre los mejores del mundo. A base
de siete colores se han logrado hasta 190 matices.
Los Mantos Paracas

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Los mantos miden en promedio dos metros y medio de largo por un poco más de
un metro de ancho y su manufactura es aún un misterio, pues los telares de mano
no pueden ser tan anchos. |
Los "mantos", los grandes sudarios adornados con bordados
simbólicos o recamados, son auténticas obras de arte. Su contenido religioso,
aparte de otros méritos, los sitúa entre las grandes obras del arte universal.
Se representan seres mitológicos, monstruos, guerreros y danzarines con
pequeñas cabezas de enemigos como trofeo de guerra, aves representadas con
mayor o menor naturalismo, peces y anfibios junto a extraños engendros propios
de la fantasía de un pueblo místico. Existen demonios que vuelan por el aire,
arrojan serpientes por la boca y llevan a menudo coronas en su cabeza, sostienen
abanicos de plumas, mazas, carcajes y cuchillos para sacrificios en sus garras
de animal. Por todas partes encontramos cabezas cortadas mostrando los dientes;
a menudo se simplifican mucho y parecen trofeos mágicos de terribles
divinidades.
Demonio flotando en el aire. Bordado multicolor sobre el fondo griz oscuro de
una gran mortaja ("manto"). Estilo necrópolis de Paracas. Según Bird
y Bellinger.
Hay algo en estos tejidos que posiblemente atrae mucho más a nuestros ojos
humanos que a los de los dioses a los que se destinaban; es la riqueza y la
armonía de los colores. Tras un minucioso estudio comparativo han podido
contarse 190 gradaciones de color y 22 colores diferentes en un sólo manto. Los
colores minerales y vegetales se han conservado casi inalterados. El ritmo de
los colores en una sucesión de figuras iguales dentro de un solo tejido, ha
sido interpretado por Tello como el simbolismo de un calendario lunar,
obedeciendo seguramente a reglas de carácter religioso. Lo que nosotros
suponemos efecto de una intención puramente decorativa, obedecía sin lugar a
dudas a un sentimiento religioso. El sentido de la armonía en el color y la
composición de las figuras dentro de una tónica es verdaderamente única. Se
ha calculado que la confección de estos grandes sudarios debió costar varios
años de trabajo. Los pintores modernos, cuyas obras no se destinan a los
muertos ni a los dioses, sino que son producto de un juego individual de
sentimientos puramente personales, terminan sus obras en mucho menos tiempo.
Una
de las razones que más ha contribuido para dar a conocer a la cultura Paracas
es la riqueza de sus textiles, resaltando los que pertenecen al periodo de
Paracas Necrópolis, que tiene una antigüedad de 500 años ac y constituye una
expresión cultural de máxima belleza.
Desde la época de la conquista se documenta la presencia de estos textiles,
conociendo que se ofrecían textiles como parte integral de negociaciones
diplomáticas y militares, como bienes de sacrificio en las ceremonias
religiosas y como vestimenta para la muerte.
Es importante observar que los textiles tienen una constante asociación con
círculos de alto poder. Los gobernantes de más alto nivel tenían más
textiles, tanto en vida como en el descanso final, lo que podría considerarse
como símbolo de riqueza; incluso existen ritos que consideran el sacrificio de
un textil, por lo que podemos entender su importancia en la sociedad de la
Cultura Paracas.
Un aspecto interesante de la religión, en la Cultura Paracas y en todas las
culturas prehispánicas, de las que se tiene conocimiento, es el culto a los
muertos, demostrando un profundo interés en mantener un sincretismo que incluya
todas las tradiciones y ritos, trasmitidos a través de generaciones, así como
un infinito cuidado al hacer sus cementerios, fardos funerarios, mantos que
cubrían a los difuntos y cada ofrenda y artículo que acompañaban al difunto
hacia su viaje final.
Los mantos miden en promedio dos metros y medio de largo por un poco más de
un metro de ancho y su manufactura es aún un misterio, pues los telares de mano
no pueden ser tan anchos. El fondo es una tela de lana o algodón sobre la que
se ha bordado, con lana, motivos polícromos. Estos son pequeños y se repiten
con diferentes combinaciones, y representan seres mitológicos y muy
eventualmente motivos geométricos. Justamente son estas figuras mitológicas
las que nos hacen ver la alta complejidad de la cosmovisión Paracas, pues no
sólo incluye a seres humanos y animales, sino a seres sobrenaturales
profusamente ataviados.
Arquitectura
Es de alargados edificios de plantas rectangulares que adoptan
por lo general una orientación de este a oeste y se componen de una serie de
recintos, cercados por altas murallas y plataformas cuya altura aumenta
gradualmente. Tienen ambientes alineados y cuartos subterráneos se distribuyen
en la parte superior de las terrazas. Los constructores usaron adobes hechos a
mano.
Ceramica
Los
Paracas fabricaron muchos objetos de cerámica. Durante Paracas Cavernas, los
ceramios eran policromos, pues combinaban el verde, ocre, azul, blanco y
amarillo, en esa época los alfareros coloreaban el ceramios después de
meterlo al horno (no sabían como hacer para que el calor no cambie los
colores).
La caracterizo por una policromía y el estilo de pintura
post-cocción (los colores eran puestos después de cocida la arcilla) los
colores se perdían con el tiempo ya que no estaban fijados por el calor del
horno (pintura fujitiva). Se han distinguido diez clases diferente de cerámica
las cuales son llamadas Fases Ocucajes (por el lugar donde se encontraron ). en
Paracas Necropolis la cerámica fue monócroma (un solo color: crema, marrón
rojizo, blanco), pintados en pre-cocción; modelaron cántaros en forma de
calabaza, y algunos animales. Los alfareros de Necrópolis, descubrieron la
manera de cocer ceramios ya pintados, pero la cerámica se volvió monocroma y
paso a usarse únicamente un blanco verdoso.
La cerámica de la fase de las necrópolis posee una mayor perfección
técnica que la de las cavernas; las paredes de las vasijas son más delgadas y
mejor cocidas. Un experto (Kroeber) afirma que la producción cerámica de esta
época, de color marfileño y sin decoración, "posee una elegancia
refinada y muy especial; es el punto final, muerto, de una evolució:n
artística". No compartimos este criterio relativista, porque Kroeber no
sabía aún que después de las vasijas marfileñas se encontrarían otras
policromadas. Las excavaciones por capas, realizadas por W. D. Strong dieron
como resultado el descubrimiento de la prioridad de la cerámica de las
cavernas, designada por este investigador con el nombre de "estilo
primitivo de Paracas". Esta cerámica inaugura la tradición de la
policromía, característica de la cerámica peruana meridional. Existen
botellas de cuello delgado, con o sin asa, bandejas profundas, recipientes con
dos caños unidos entre sí por un puente que constituye el asa, y también
otras del mismo tipo con una cabeza humana o zoomorfa en lugar de una de las
bocas. Entre las manifestaciones más curiosas de este estilo encontramos toscas
figuras de barro llanas y achatadas, decoradas con incisiones, una pintura
fría, con los contornos acentuados por gruesas líneas incisas, una especie de
"cloisonné", caracteriza y relaciona todas estas formas. Los colores
pastosos, poco brillantes, se aplicaron seguramente en polvo, con un medio de
fijación insuficiente, después de la cocción; ello explica su poca
estabilidad. El brillo velado de esta decoración posee, sin embargo, un
especial encanto. Un rojo profundo, un amarillo oscuro que predomina y un verde
oliváceo o azulado constituyen toda la gama. Aparecen también vasijas de color
negro, sin decoración.
Los Fardos Funerarios:
Son objetos de forma cónica que se hallaban conformados por
varias capas de tejidos de diferente calidad, colocados alrededor de un cadáver
en posición de cuclillas. La primera capa era aproximadamente 1.50 de longitud
por 1.50 mt.de ancho e iba seguido de uno más corto, un tercero más fino y
otro más hasta completar seis o ás, siendo el último el más fino en textura,
acabado y bordado. El cadáver completamente desnudo y en posición de cuclillas
se hallaba colocado dentro de un cesto, cubierto de un gran manto y rodeado por
una juar funerario constituido por un abanico de plumas, una huaraca (honda),
una porra de cabeza estrellado, cuchillos de hueso, una estolica con dardos,
platos de barro cocido conteniendo diversos alimentos (frijol, yuca, maíz,
etc.)
 Gracias a la excelente conservación de los fardos Paracas, conocemos el
ritual que utilizaron. El cuerpo desnudo del
difunto era acomodado en posición fetal con los miembros encogidos, sobre una
canasta o un envoltorio. Asociadas a los cuerpos encontramos a manera de
ofrendas, varios vestidos con huellas de uso, algunos alimentos vegetales, a
veces acompañados de un mate, retazos de tela o vestidos miniatura con motivos
religiosos bordados, pequeñas placas de oro, etc. Una larga tira de tela burda
de algodón envuelve el cuerpo y las ofrendas constituyen su núcleo.
En los entierros de adultos, se suele depositar sobre este núcleo una capa
adicional formada por algunas piezas de vestido ceremonial, decorados con
bordados y protegidos por varias vueltas de tela de algodón. Estas fueron
posteriormente cocidas y amarradas con soga para facilitar el transporte del
bulto.
Frente al fardo, los oficiantes depositaban algunas piezas de cerámica
(entre una y siete) una vara o una caña con un atado de plumas indicaba el
lugar del entierro. Los individuos de mayor rango recibían más ofrendas
textiles y en este caso, el número de capas se incrementaba sustancialmente,
hasta tres capas sucesivas podían sobreponerse encima del núcleo. Estas capas
y en particular la última, solían contener mantos bordados.
Los entierros tienen carácter colectivo y es de suponer que lazos de
parentesco cercano unían a los individuos sepultados juntos en las “cavernas”
cavadas en la roca o en la arena. En varios casos se pudo comprobar que los
restos mortales depositados en la cámara fueron trasladados de algún otro
lugar de entierro provisional años después del deceso.
Las áreas de entierro se sitúan cerca de los asentamientos. A menudo se
seleccionó para este fin una zona que antes fue habitada y se reutilizó las
ruinas de las casa y edificios públicos abandonados.
Medicina y Cirujua
Conocimietos de Medicina y Cirujía: Las delicadas operaciones al cráneo o
trepanaciones craneales para extraer tumores, curar fracturas o para deformar
los cráneos (a lo largo o a lo ancho), luego cubrían el cráneo abierto con
planchas de oro, plata, cobre y otros metales. Se utilizaban Sumis o cuchillos
ceremoniales. Los anestesiaban con bebidas de vegetales que cultivaban.
Trepanaciones Creaneanas
Eran las operaciones que se
realizaban en el cráneo (con fínes curativos y religiosos) perforando un
sector de él, para lo cual se utilizaban instrumentos especiales (cuchillo de
oxidiana, pinzas, pinceles etc.) usando previamente hierbas o pócimas anestésicas
y luego de realizada la operación, se tapaba el agujero con placas de metal
(oro, plata o mate) y se empleaban hierbas antisépticas para evitar la infección.
Los hallasgos de cráneos trepanados presentando “callos óseos” significan
que la soldadura era absoluta, osea que el paciente sobrevivía muchos años a
ella.
Se
desconoce hasta el momento qué las originó; sin
embargo, existen teorías que afirman que en esa época las fracturas de cráneo
eran constantes en las batallas, otra idea propone que cuando se presentaban
dolores de cabeza se hacían trepanaciones.
La operación se efectuaba
anestesiando al paciente; se cree que la coca, el alcohol y hasta la hipnosis
pudieron servir de analgésicos. Luego con un cuchillo de obsidiana, que cumplía
las funciones de bisturí, se cortaba el cuero cabelludo y los músculos
necesarios hasta llegar al hueso. Ahí había tres opciones: retirar el área
afectada, la que se delimitaba con pequeñas y continuas trepanaciones,
limpiar y pulir el hueso que podía estar con fisuras, para que suelde
debidamente, y finalmente cortar el perímetro y substituirlo por una placa de
oro, después de lo cual se cerraba y se colocaban vendajes.
Deformacion de Craneos
Otro aspecto muy intrigante es la deformación voluntaria de los cráneos,
desconociendo hasta el momento el porqué de las frecuentes deformaciones
craneanas en la cultura
Paracas, si era parte de un ritual mágico o religiosos o tal vez un
detalle estético. El procedimiento para la deformación era colocando unas
almohadillas con armazón de varillas de madera, que colocaban en la frente y
en la parte posterior de la cabeza del recién nacido, hasta el momento en que
la deformación era irreversible. Se sabe que dicho procedimiento no causaba
ninguna tara, pero se desconoce si alteraba la percepción de la realidad.
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