Ubicación

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Maravilla del Mundo |
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El 07/Julio/2007 Machupichu fue declarada como una de las nuevas 7 maravillas del mundo |
Se
encuentra dentro del Santuario Histórico Nacional de Machu Picchu, a unos 100
kilómetros al noroeste del Cusco, en la provincia de Urubamba, en la cresta del
cerro Machu Picchu ubicado en las laderas orientales de los Andes que dan hacia
la cuenca del Amazonas. El Santuario cubre una extensión de 32,592 hectáreas,
cortadas por el valle del río Urubamba, que baja desde las cumbres nevadas de
los Andes por encima de los 6,000 m.s.n.m. En esta parte baja de la cordillera,
el valle es caudaloso y corre encañonado, cortando el macizo andino, lo que
genera una formación topográfica de gran impacto visual.
Dentro del Santuario, y unidos a través de una sofisticada red de caminos
empedrados, existen otros antiguos poblados menores así como edificios aislados
que servían para alojar a los caminantes, puestos de control y tal vez los más
impresionantes centros productivos conformados por terrazas agrícolas (andenes)
y complejos sistemas de riego.
Lugar Estratégico
La ubicación de Machu Picchu, en pleno cañón del
Urubamba, no pudo haber sido mejor elegida. Resulta evidente que Machu Picchu
fue una construcción planificada y diseñada minuciosamente para
compenetrarse con el paisaje natural. Es el resultado de un conjunto de
experiencias únicas, donde la obra del hombre y la naturaleza se confunden e
integran con gran acierto. La irregular topografía fue transformada en
terrazas con fines agrícolas y urbanos, mimetizándose con el entorno, aunque
también muestra dos docenas de rocas, por lo menos, que a manera de maquetas
representan la topografía circundante.
Historia
La construcción de Machu Picchu corresponde al momento en
que el pequeño señorío Inca comenzó a crecer. Según el arqueólogo Antonio
Zapata, en esta zona se definió la victoria sobre los chancas que cubrió de
prestigio y otorgó el poder al Inca Pachacútec.
Existen evidencias de que éstas fueron sus tierras.
Pachacútec llevó a cabo la expansión del Tahuantinsuyo y se lo reconoce como
el “constructor” del Cusco. Una de sus grandes obras fue Machu Picchu. La
elección del sitio debió ser hecha con sumo cuidado, pues francamente es un
lugar perfecto para levantar un centro ceremonial. Se ubicaba, según el
investigador Antonio Zapata, en la cadena de montañas más importante por su
carácter sagrado, que comienza con el Salcantay (el apu mayor) y termina con el
Huayna Picchu, y era un lugar privilegiado para observar el movimiento de las
estrellas y del sol, divinidades incaicas. Además, de acuerdo con sus
investigaciones, el lugar contaba con una cantera que los podía proveer de las
más finas piedras de granito blanco.
A pesar de ser uno de los monumentos incaicos más
importantes, todavía es muy poco lo que se conoce de Machu Picchu. Quizá
estuvo habitado incluso muchos años después de la llegada de los españoles al
Cusco, pero aquello es sólo una suposición.
Descubrimiento y redescubrimiento
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Machu Picchu
(1914), poco despues de las primeras labores de excavación. |
Fue el norteamericano Hiram Bingham quien, al frente de una
expedición de la Universidad de Yale, descubrió Machu Picchu el 24 de julio de
1911. Sin embargo, en aquella época, la meta de Bingham era otra: encontrar la
legendaria capital de los descendientes de los Incas, Vilcabamba, tenida como
baluarte de la resistencia contra los invasores españoles, entre 1536 y 1572,
Al penetrar Bingham por el cañón del Urubamba, en el desolado sitio de
Mandorbamba, el campesino Melchor Arteaga le relató que en lo alto del cerro
Machu Picchu existían abundantes ruinas. Alcanzarles significaba ascender por
una empinada ladera cubierta de tupida vegetación. Aunque excéptico, conocedor
de los muchos mitos que corren acerca de las ciudades perdidas, Bingham
insistió en ser guiado al lugar.
Llegando a la cima, uno de los niños de las
dos familias de pastores que residían en el lugarlo condujo donde,
efectivamente, asomaban imponentes construcciones arqueológicas cubiertas por
el manto verde de la abigarrada vegetación tropical y en evidente estado de
abandono desde hacía siglos. Mientras inspeccionaba las ruinas, Bingham,
asombrado, anotaba en su diario: "Would anyone believe what I have
found?" (¿Creerá alguien lo que he encontrado?).
Después de su trascendental hallazgo, Bingham volvió al
lugar en 1912 y, en los años subsiguientes (1914 y 1915), diversos
expedicionarios levantaron mapas y exploraron detalladamente el sitio y los
alrededores.
Sus excavaciones, no muy ortodoxas, en diversos lugares de
Machu Picchu le permitieron reunir 555 vasijas, aproximadamente 220 objetos de
bronce, cobre, plata y de piedra , entre otros materiales. La cerámica muestra
expresiones primorosas del arte inca y lo mismo debe decirse de las piezas de
metal hallados: brazaletes, orejeras, prendedores decorados y aretes, además de
cuchillos y hachas. Aunque no se encontraron objetos de oro, el material
identificado por Bingham era suficiente para inferir que Machu Picchu se remonta
a los tiempos del esplendor inca, algo que ya evidenciaba su estilo
arquitectónico.
Bingham reconoció también otros importantes grupos
arqueológicos en las inmediaciones: Sayacmarca, Phuyupatamarca, la fortaleza de
Vitcos e importantes tramos de caminos (Cápac Ñam), todos ellos soberbios
ejemplos de la arquitectura inca. Tanto los restos encontrados como las
evidencias arquitectónicas conducen a los investigadores a creer que la ciudad
de Machu Picchu fue levantada entre fines del siglo XV e inicios del XVI, en
tiempos del denominado "Incario histórico".
Sin embargo, el lugar siguió habitado con posterioridad a la
invasión española al Perú, por lo menos durante el siglo XVI. Con el tiempo,
Machu Picchu, terminó siendo olvidada o recordada sólo en las brumas de la
leyenda.
Hiram Bingham, Polémico Explorador
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Hiram Bingham. |
Hiram Bingham fue un controvertido antropólogo, historiador
o, simplemente, un explorador estadounidense aficionado a la arqueología. Este
antropólogo de la Universidad de Yale inició los estudios arqueológicos y
realizó una investigación de la zona. Bingham acuñó el nombre de "La
Ciudad Perdida de los Incas" a través de su primer libro Lost City of the
Incas .
En el año 2002, se encontraron vestigios de otro desconocido
explorador del siglo XX, cuyas huellas Bingham habría tratado de eliminar para
quedarse con el título de descubridor de Machu Picchu.
El descubrimiento le ha sido adjudicado a Bingham, según el
investigador del Cusco, Simone Waisbard. No obstante, el hallazgo fue producto
de la casualidad, ya que habrían sido Enrique Palma, Gabino Sánchez y Agustín
Lizárraga, los primeros en visitar estos restos arqueológicos sobre cuyas
piedras dejaron grabados sus nombres el 14 de julio de 1901. Bingham buscaba, en
realidad, la ciudad de Vitcos, el último punto de resistencia inca contra los
españoles. De manera que, el citado descubrimiento de Bingham, se reduciría a
la difusión del hecho para la ciencia. Sin embargo, para él, no fue producto
del azar, sino de una extenuante investigación basada en las informaciones
proporcionadas por campesinos del lugar, además de varios años de viajes y
exploraciones por la zona.
Bingham se llevó 5.000 piezas arqueológicas a su
universidad en los Estados Unidos. Hasta la fecha no han sido devueltas, a pesar
de los reclamos que desde hace décadas lleva realizando el gobierno peruano.
Actualmente, crece la opinión de que Bingham debiera ser
considerado como uno de los mayores ejemplos de expoliación del patrimonio
cultural que ha sufrido este país.
La estructura
De acuerdo al arqueólogo Alfredo Valencia, Machu Picchu
puede ser dividido en dos grandes partes: el sector urbano y el sector
agrícola. Cada uno tiene dos sub-sectores -el occidental y el oriental- que se
definen de acuerdo a su ubicación en la topografía.
El sector agrícola
El sector agrícola está dividido en alto y bajo. El alto
presenta cinco recintos, la apacheta ( piedra que marca un lugar sagrado), y
más de cuarenta andenes. El bajo, a su vez, tiene siete recintos, cuatro
canchones y aproximadamente 80 andenes. La sucesión casi infinita de logradas
terrazas agrícolas las mostraba como distintamente conectadas: algunas por
escaleras conformadas por piedras empotradas en los muros de contención de las
terrazas a manera de peldaños, y otras por escalinatas de múltiples gradas de
piedra dispuestas a manera de corredores. El diseño de las terrazas o andenes
está en perfecta armonía con las montañas que rodean el lugar, lo que le
otorga aquella impresión ya mencionada de que las laderas hubieran sido
esculpidas para armonizar con la naturaleza.
El sector urbano
A este sector, marcadamente diferenciado del anterior por un
gran muro perimétrico, se accedía a través de una hermosa portada lítica de
doble jamba -detalle arquitectónico propio del estilo constructivo inca- donde
desemboca el camino que venía desde la ciudad del Cusco. Este sector está
compuesto por 172 recintos de distintas formas y tamaños, comunicados por 109
escalinatas que permitían transitar por las escarpadas laderas.
Los barrios
Los recintos están organizados en forma de “barrios”,
cada uno con funciones específicas de acuerdo a sus características formales y
a las evidencias culturales encontradas en las excavaciones. Por ejemplo, un
sector estaba destinado para depósitos, sin duda, de las cosechas del maíz o
de la coca que se producía en las terrazas agrícolas. Otro sector llama la
atención más bien por la cantidad de morteros de molienda (16), probablemente
para la fabricación de la chicha (cerveza de maíz), tan utilizada aún hoy en
el mundo andino para las festividades religiosas. Un tercer sector está
conformado por las viviendas de las personas que habitaban en el lugar con el
fin de realizar actividades productivas especializadas, o cultos religiosos, o
la administración de la producción agrícola.
Los acabados
Algunos recintos sobresalen por el precioso y fino acabado de
sus muros, comparables con las exquisitas construcciones existentes en el Cusco,
como el Coricancha o el Acllahuasi. Estos fueron, quizá, los edificios más
importantes del lugar.
La gran plaza y los espacios sacramentales
Los recintos se complementan con una gran plaza pública en
el centro del sector urbano, así como con dos plazas menores. Existen también
unos edificios de evidente función ceremonial, que completan el sector urbano.
Destacan sobre todo el Templo de las Tres Ventanas y el Intihuatana (5), piedra
esculpida específicamente para realizar observaciones astronómicas. También
se encuentra aquí un complejo sistema ritual de baños y fuentes de agua.
Resulta innegable que Machu Picchu contiene una serie de objetos y paisajes que
tuvieron un carácter sagrado que ponen en evidencia las creencias incaicas.
Un lugar único
Resulta evidente que Machu Picchu fue una construcción
planificada con sumo cuidado, diseñada minuciosamente para compenetrarse con el
paisaje natural. Es el resultado de un conjunto de experiencias únicas, donde
la obra del hombre se confunde y se integra exitosamente con la naturaleza. La
irregular topografía fue transformada en terrazas con fines agrícolas y
urbanos, mimetizándose con el entorno, pero también muestra por lo menos dos
docenas de rocas, que a manera de maquetas representan la topografía
circundante.
Arquitectura Machu
Picchu
es una verdadera joya arquitectónica. La belleza y el misterio de sus palacios
de piedra son realzados por el grandioso paisaje del entorno, casi virgen, de
abrupta topografía que la exhuberante flora selvática tiñe de verde.
Las construcciones han sido levantadas armónicamente sobre
la superficie angosta y desnivelada de una colina bordeada por los precipicios
del imponente cañón del Urubamba, en el que ruge y serpentea el río 400
metros más abajo. Machu Picchu está ubicado sobre los 2.400 m.s.n.m., en lo
alto de una meseta situada entre dos picos de diferente envergadura, siendo el
más pequeño, el Huayna Picchu, el que caracteriza tipográficamente el sitio.
El nombre original de las ruinas pasó al olvido con los siglos. Machu Picchu es
sólo una denominación topográfica, cuyo significado equivale a "cima
vieja", así como Hayna Picchu significa "cima joven"; en el
presente caso, la traducción debe relacionarse al concepto de volumen
significando así "cima mayor" y "cima menor",
respectivamente.
Desde su descubrimiento en 1911, Machu Picchu es un
auténtico e insoluble enigma arqueológico. Su historia y función siguen
intrigando a los estudiosos y tal vez nunca puedan ser aclaradas del todo.
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"Machu Picchu es un
viaje a la serenidad del alma, a la eterna fusión con el cosmos, allí
sentimos nuestra fragilidad. Es una de las maravillas más grandes de
Sudamérica. Un reposar de mariposas en el epicentro del gran círculo de
la vida. Otro milagro más"
—Óscar Bech, escritor y
periodista. |
Todas las edificaciones en Machu Picchu siguen el clásico
estilo arquitectónico inca: construcciones con muros pulidos de forma regular y
junturas perfectas entre los bloques de piedra, sin emplear mortero. Un par de
datos que evidencian el nivel de perfección técnica y arquitectónica que
alcanzaron son: primero que entre piedra y piedra no cabe la hoja de un cuchillo
y, después, la durabilidad de sus construcciones. Han llegado hasta nuestros
días, prácticamente, intactas. Ni el paso del tiempo ni fenómenos geológicos
han alterado la estructura inicial.
Es importante señalar, que los incas conocían la forma
redonda (al dios Inti, lo representaron así); pero no la rueda. Cómo movían
los enormes bloques de piedra que empleaban en sus construcciones es un
misterio. Sin embargo, sí conocieron el plano inclinado. Lo que podría
aventurar una teoría sobre cómo se las ingeniaron para elevarlos.
Lamentablemente, los incas no dejaron registro escrito, debido a que tampoco
conocieron la escritura.
En todo el conjunto, se encuentran alrededor de 140
construcciones entre templos, santuarios, plazas y núcleos residenciales. Hay
más de cien escalinatas de piedra, muchas veces esculpidas íntegramente en un
solo bloque de granito; gran cantidad de fuentes de agua interconectadas por
canales con desagües perforados en la roca, destinadas al original sistema de
riego.
En la actualidad, no es posible explicar cómo los incas
pudieron trasladar hasta la cima de Machu Picchu bloques de piedra de hasta
veinte toneladas.
El Huayna Picchu
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El Huayna Picchu guarda
también en su cima curiosas contrucciones incas. |
Si se encuentra bien aclimatado y desea ascender al Huayna Picchu, debe
dirigirse al norte del cerro Machu Picchu, sobre el cual se encuentra la
ciudadela, se alza un cerro más elevado conocido con el nombre de Huayna
Picchu.
Se encuentra a 2,667 m.s.n.m. y abarca una extensión de 2,000 m2. Fue
explorado por vez primera por la Expedición de la Universidad de Yale, la cual
encontró alrededor de una docena de asentamientos. El más importante, sin
duda, fue el descubierto por Hiram Bingham, quien lo bautizó como “La gran
caverna”, renombrada luego como el “Templo de la Luna”. Subir hasta aquí
toma aproximadamente dos horas y media y sólo se lo puede hacer hasta antes de
la 13:00 hs. Es necesario registrarse en la caseta que se encuentra al comienzo
del recorrido.
Construyendo las laderas
En la cumbre misma del Huayna Picchu existen muchas estructuras como
terrazas, pequeños recintos, rocas labradas, pasajes y túneles, todos ellos
muy logrados. Hasta ahí conduce un camino que atraviesa otros restos
arqueológicos ubicados en las laderas.
El “templo de la luna”
El
llamado “Templo de la Luna” está compuesto por un recinto de planta
rectangular adosado a una gran roca, que muestra tres puertas de 1.60 de alto
cada una, además de una lateral. En el interior de la paredes se encuentran
seis nichos trapezoidales. El “templo” propiamente dicho está constituido
por una gran plataforma por debajo de una roca, levantada a casi 5 metros, y una
entrada de 8 metros de altura. Hacia la izquierda se divisan cinco nuevos nichos
trapezoidales de doble jamba, uno de los más delicados trabajos de cantería
que se pueden encontrar en Machu Picchu.
Los alrededores
Otros edificios y estructuras completan la ocupación Inca en el Huayna
Picchu. Delante del “Templo de la Luna” existe un conjunto de andenes, de
más de 50 metros de longitud por 2 de alto, interconectados por una escalinata
en piedra. Existen además edificios individuales de dos pisos de alto, llamados
canchas, y otros conjuntos de andenes y edificios. En suma, podría decirse que
la montaña contiene un total de ocho sitios arqueológicos.
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Machu Picchu
vista desde la cima del Huayna Pichu |
El Entorno de Machu Picchu

El conjunto
La importancia que tuvo la ciudadela para el Tahuantinsuyo es
evidente. En su época, estuvo densamente poblada y, de todas las
construcciones, Machu Picchu fue sin duda la principal. No cabe duda de que
estos asentamientos gozaron de una extraordinaria planificación y estuvieron
interconectados entre sí, y con el Cusco, por caminos empedrados. Parte de la
importancia de esta región fue su capacidad productiva, pues la mayoría de
sitios son complejos agrícolas de gran magnitud. Considerando el medio ambiente
que reina en la zona, el maíz, y tal vez la coca, debieron ser los productos
agrícolas privilegiados.
Un mismo diseño
Prácticamente todos los sitios existentes dentro del
Santuario Histórico de Machu Picchu sugieren la existencia de una misma mano
creadora y un mismo estilo constructivo. El visitantes advierte de inmediato el
uso recurrente de una serie de elementos incas típicos, cuyo afán principal
era integrar su espléndida arquitectura con la naturaleza, aun más
extraordinaria.
El entorno
natural
La ecología del Santuario es sumamente diversa y compleja, ya que incluye
diez zonas de vida, desde el bosque seco montano bajo -a orillas del
valle- hasta el nivel en las cumbres de la cordillera. En términos
altitudinales, esto significa que se extiende desde los 1,725 m.s.n.m. a
nivel del río Urubamba, hasta los 6,271 m.s.n.m. en la cumbre del nevado
Salcantay. Estas variaciones geográficas, y su singular topografía,
tienen por consecuencia una diversidad muy amplia de flora y fauna
silvestres.
El paraíso de los botánicos
Las variadas condiciones medioambientales han permitido la generación de
una flora muy diversa, cubriéndose una enorme gama que va desde cerrados
bosques propios de ceja de selva hasta ralas cumbres de montaña. Por todo
ello, Machu Picchu ha sido calificado, no sin razón, como el paraíso de
los botánicos.
La vegetación forestal está representada por especies madereras como el
cedro, romerillo o intimpa, laurel, etc. Además, de las especies
mencionadas predominan los géneros Ocotea, Pedocarpus, Guarea, Weinmania,
Clusia, Cedropia, Cinchena, Eritrina o Pisonay, Ilex entre otros. De igual
manera, existen muchas especies de begonias y puyas. Pero obviamente,
dentro de la flora característica, la que más llama la atención son las
orquídeas; se han identificado más de 30 géneros y alrededor de 100
especies, muchas de las cuales se encuentran en vías de extinción.
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Refugio
animal
La fauna de Machu Picchu es tan abundante como variada. Destacan varias
especies en vías de extinción, como el oso de anteojos, el gallito de
las rocas y el venado enano, por lo que el gobierno del Perú ha declarado
la zona como una Área Natural Protegida. Existen, asimismo, muchas otras
especies, como el puma, el zorro andino, la nutria de río, la taruca, el
gato montes, el hurón; numerosas aves entre las que destaca el cara-cara,
los picaflores, el pato de los torrentes, los loros, la pava de monte y
muchas aves menores de variado colorido; reptiles como el jergón bothrops
y el coral micrurus, peligroso por su activo veneno; lagartos, ranas, quirópteros
y una numerosa entomofauna andina y amazónica que se compenetra en la
zona, las que hacen del Santuario un lugar donde la observación y el
estudio se conviertan en un atractivo adicional para turistas o
investigadores.
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