Choquequirao, Segundo complejo arqueológico del Cusco
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Vista Panorámica de
Choquequirao, con la Plaza al Centro. |
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Interiores de la ciudadela de Choquequirao, con típicas
escalinatas y construcciones piramidales. |
Choquequirao, la otra ciudad de piedra construida en la
primera mitad del siglo XV, es importante por su significado histórico.
Choquequirao fue centro religioso, político y social en la época incaica y se
convirtió en un eje de intercambio cultural y económico entre la costa y la
sierra. La ciudadela está ubicada a 3,033 m.s.n.m., en el distrito de Santa
Teresa, provincia de La Convención, Cusco (límite con Apurímac) y ocupa 1810
Has.Según las crónicas posconquista, Choquequirao sirvió de refugio a los
incas durante más de 40 años, desde 1536, durante la resistencia a los
invasores españoles. Ahora, en pleno siglo XXI la lucha es contra la
depredación.
"Biólogos, ecologistas y expertos señalan que el
entorno de Choquequirao es uno de los más ricos en biodiversidad en la selva
alta. Destruir este ambiente, como lo hicieron con Machu Picchu, sería otro
crimen al ecosistema y a la humanidad", dice De La Piedra.
Como no existe un inventario, no se sabe cuántas especies de
plantas y animales existen en Choquequirao. Los ya conocidos como el cóndor,
halcón, trogón -ave parecida al quetzal-, oso de anteojos, algunos felinos e
insectos podrían sufrir graves daños por la eventual tala de árboles o
espantarse por los helicópteros si se construyera un helipuerto en su hábitat.
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Acueducto que trasladaba el agua del nevado Salcantay a
la ciudad. Una hazaña de la ingeniería inca. |
Pocos hallazgos han despertado tanto interés en los últimos años como
Choquequirao (en quechua Chuqui K’iraw, “cuna de oro”). Estos restos
arqueológicos han sido considerados tan importantes y extensos como los de
Machu Picchu. Se sitúan sobre una amplia meseta andina en la provincia de La
Convención, en pleno valle de Vilcabamba. Los arqueólogos presumen que se
trata de una de las tantas ciudadelas perdidas en Vilcabamba, donde los incas se
refugiaron a partir de 1536. Choquequirao es un extraordinario complejo que
consta de nueve grupos arquitectónicos de piedra. Posee cientos de andenes,
habitaciones y sistemas de riego. Gracias a la labor iniciada en 1993 por el
Plan COPESCO y por el Instituto Nacional de Cultura del Cusco, el 30% del
gigantesco complejo ha sido despejado y habilitado para el turismo nacional y
extranjero.
Referencia histórica
La primera mención sobre Choquequirao, aparece gracias a la investigación
sobre el pueblo de Cachora, realizada por el historiador Cosme Bueno en 1768.
Aunque recién en el siglo XIX fue dado a conocer por los franceses Eugene de
Santiges (1834) y Leónce Angrand (1847). El sitio cayó luego en el olvido
hasta que en 1911, Hiram Bingham, acompañado por los pobladores, visitó el
lugar y llamó la atención sobre su importancia. Los trabajos de limpieza y
excavación se iniciaron en la década del setenta.
El complejo arqueológico
Choquequirao se compone de nueve sectores, entre los que destacan el centro
político religioso, el sistema de fuentes y canales con acueductos, y el grupo
de las portadas. Es preciso recalcar el carácter religioso de este complejo. La
arquitectura se encuentra distribuida alrededor de una explanada o plaza
principal, y se complementa por un muy bien conservado sistema de andenería
agrícola. Los restos arqueológicos se distribuyen en la parte descendente del
cerro Choquequirao y se agrupan a manera de pequeños barrios, un tanto
separados entre sí, siguiendo un probable criterio de función y rango social.
El sector residencial y las andenerías
La zona residencial se encuentra en la parte descendente, mientras que los
flancos de las montañas contienen las andenerías de cultivo. Algunas de
ellas tuvieron canales de riego y fueron usadas de manera permanente, mientras
otras fueron, al parecer, temporales.
El sector ceremonial
La zona ceremonial se encuentra en la parte denominada Plaza Principal,
mientras que en la parte alta destaca una serie de sofisticados edificios.
Ubicación estratégica
Choquequirao fue, al parecer, un enclave económico conectado con la selva y
con ciudadelas importantes como Machu Picchu y Písac. Posee una extraordinaria
vista hacia la vertiente de Río Blanco y del Cañón del Apurímac. A lo lejos,
se divisa el fabuloso nevado Salcantay.
Ubicación
El complejo está situado en una zona de montaña baja o ceja de selva, al
noroeste del cañón del Apurímac. Alberga una ecología particular, que se
caracteriza por la abundante vegetación. El clima cálido -propio de la zona-
se alterna con temperaturas frías, lo cual contribuye a la diversidad de flora
y fauna. Estas condiciones geográficas fueron aprovechadas de manera prodigiosa
por los incas.
Investigación
Antes de la intervención de COPESCO, las ruinas se encontraban cubiertas por
una densa vegetación de árboles y pequeños arbustos de diversas especies, que
escondían las construcciones. La investigación arqueológica en Choquequirao,
se ha orientado fundamentalmente hacia la implementación de excavaciones
sistemáticas, que constituyen el primer paso para acercarnos a la historia del
lugar. Pero al mismo tiempo, existe el interés de dar a conocer el lugar y
habilitarlo para expediciones turísticas.
Cómo llegar
El viaje hasta Choquequirao es largo y extenuante, pero
ciertamente inolvidable. Se parte del Cusco por la carretera que va a Abancay
(B2). En el kilómetro 154 debe tomarse el desvío hasta la localidad de Cachora
(B1), último pueblo antes de llegar hasta el complejo arqueológico. Desde
allí se va a caballo o a pie. En Cachora se pueden contratar los servicios de
Seferina y Celestino Peña, guías locales que disponen de caballos para llevar
la carga. El camino ha sido recientemente ampliado y arreglado. Transitar por
él, es ahora más cómodo y seguro. Llegar a Choquequirao (B1) requiere de una
buena condición física y del equipo adecuado. Partiendo de Cachora (2,900
m.s.n.m.) es necesario bajar hasta el río Apurímac (1,530 m.s.n.m.) para
acampar. El segundo día se sube hasta los 3,085 m.s.n.m. de altitud, donde se
ubica el complejo. Para regresar, se utiliza el mismo camino.
Las jornadas tienen una duración promedio de cinco a seis
horas cada día. Los fuertes desniveles en la ruta, así como la dramática
variación de los climas a lo largo del recorrido, lo convierten en un viaje
exigente pero muy bien recompensado. Se recomienda llevar abundante líquido,
sales rehidratantes y pastillas para purificar el agua.
Las instalaciones que sirven de alojamiento a los
arqueólogos y trabajadores, mantienen una pequeña área que funciona como
oficina y depósito de los objetos encontrados durante la excavación. El
visitante puede solicitar ver los últimos hallazgos. Es casi imposible llegar a
Choquequirao durante la época de lluvias (diciembre a marzo). Además, los
trabajos arqueólogicos se interrumpen en esta temporada.
Choquequirao próxima a convertirse en un ícono turístico y
cultural
viernes, 16 de junio , 2006 - 08:52:26
(RPP
Noticias) La Primera Dama de la Nación, Eliane Karp de Toledo, expresó su
satisfacción porque faltando apenas un mes para concluir el mandato del actual
gobierno, "dejamos a Choquequirao listo para convertirse en un nuevo ícono
cultural y turístico que será de gran beneficio para decenas de comunidades
indígenas".
Se refirió así al efecto social y económico de las obras
de infraestructura, paradores, caminos vecinales y secundarios, q ue su despacho
ha impulsado en los últimos cuatro años, en una amplia zona que tiene como
centro el gran complejo arqueológico de Choquequirao.
Dichas edificaciones prehispánicas se alzan en una de las
estribaciones de la cadena montañosa de Salkantay, a 3 mil 300 metros sobre el
nivel del mar, en la cusqueña provincia La Convención, a unos 75 kilómetros
del otro coloso arqueológico del Cusco, Machu Picchu.
Eliane Karp realizó una visita rápida a Choquequirao,
posiblemente la última a ese complejo arqueológico antes del cambio de
gobierno del 28 de julio próximo, acompañada del embajador de Francia en el
Perú, France Charasse, el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Alfredo
Ferrero, el de Educación, Javier Sota Nadal, y autoridades locales.
En la breve ceremonia que se realizó en la plaza central del
complejo de Choquequirao, la Primera Dama del Perú inauguró formalmente el
conjunto de obras que, entre pequeñas y medianas, facilitan enormemente el
acceso al complejo arqueológico desde diversos puntos, así como la prestación
de servicios diversos.
"Ciertamente, la prestación de servicios constituye un
filón que las comunidades de esta zona de la provincia de La Convención
seguirán aprendiendo a explotar, porque a partir de ofrecer posada y
alimentación a turistas nacionales y extranjeros, se dinamizará aceleradamente
las economías locales e una amplia zonas", aseveró.
La Primera Dama agradeció muy especialmente al gobierno de
Francia, en la persona del embajador Pierre Charasse, el cual a través del
Fondo Contravalor Perú-Francia ha apoyado decididamente los trabajos que ha
estado a cargo de Copesco, oficina ejecutora del ministerio de Comercio Exterior
y Turismo, y de Pro Vías Rural, organismo del ministerio de Transportes y
Comunicaciones.
Afirmó que "la verdadera preocupación por los pueblos
indígenas y la voluntad de trabajar para su progreso, es con acciones concretas
y sin estridencias, como se ha hecho en este caso, y lo seguiremos haciendo
hasta el mismo 28 de julio, y aun después seguiremos apoyándolos en todo lo
posible".
Después de la ceremonia en la plaza, la Primera Dama, el
embajador Charasse y el ministro Alferedo Ferrero cortaron cintas para dar
simbólicamente acceso a los caminos que hjan sido mejorados en intenso trabajo
xde cuatro años, con los aportes del Fondo Contravalor Perú-Francia, Copesco y
Provías Rural.
Las "Llamas del Sol" en los andenes...
Después
del corte de cintas, la Primera Dama y la comitiva oficial caminaron más de
media hora hasta un sector de andenes o plataformas que se desplazan siguiendo
el contorno de la forma del cerro.
Allí, en las paredes de unos 15 andenes, se encuentran las
"Llamas del Sol", que son 22 figuras hechas con piedras lajas
insertadas obviamente durante la construcción misma de las paredes, y que
según los investigadores tenían connotación divina entre los pobladores del
Tahuantinsuyo (Imperio de los Incas) y un uso litúrgico o ceremonial.
La interpretación tiene en cuenta que en la civilización
Inca, la llama fue un animal que más allá de su aprovechamiento utilitario (en
la carga y la alimentación) fue por excelencia el animal usado para los
sacrificios al dios sol.
El complejo de Choquequirao comprende nueve grupos
arquitectónicos de piedra, además de cientos de andenes, habitaciones y
sistemas de riego y de aprovechamiento del agua, muy innovadores para la época.
El impulso que la Primera Dama Eliane Karp dio desde un
comienzo a Choquequirao, se vio reforzado decisivamente en 2001 después de una
reunión con el Presidente de Francia Jacques Chirac que convirtió al
FondoContravalor Perú-Francia en respaldo principal para el apuntalamiento del
valor y el prestigio del complejo arqueológico, y el beneficio socioeconomico
de las comunidades indígenas de la zona.
Los trabajos de puesta en valor en el mismo Choquequirao y
las investigaciones arqueológicas y antropológicas en Choquequirao dieron
pasoa importantes descubrimientos como un cementerio inca llamado "muro
triunfal" donde yacían cubiertos 17 fardos funerarios, así como un lugar
denominado "la casa de la caída de agua" y la "Kallanca de los
Huayquis" , que se afirma era un templo religioso. También se descubrieron
23 pinturas rupestres en el sector de Negruyoc, emplazadas sobre la pared
vertical de un afloramiento rocoso, en las cuales se aprecian figuras
antropomorfas vestidas con ropajes incaicos, figuras geométricas que son
propias de la decoración y las alegorías incaicas, incluyendo tumis, que
fueron cuchillos ceremoniales con los que sacrificaban precisamente a las
llamas.
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