Los Incas de Perú. El Imperio Incaico o Tahuantinsuyo (Tierra de los Cuatro Suyos)
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Chavín, Cultura Madre de la Civilización Andina 

Registro único del complejo pasado de un pueblo,  los restos arqueológicos de Chavín de Huantar se alzan desde la oscuridad de los tiempos para convertirse en un símbolo de la milenaria cultura nor-peruana. 

Introducción

Cabeza Clava Chavín

 Ubicado a 3.185 msnm, y a sólo 3 horas de la ciudad de Huaraz, el centro mágico-religioso de Chavín fue construido aproximadamente en el año 327 a.C. Sus muros son de piedra y sus estructuras piramidales, lo que ha generado controversia respecto a la función que habría tenido el edificio: ¿un templo?, ¿una fortaleza? Los lugareños suelen referirse al lugar como "el Castillo".

La construcción presenta una compleja red de caminos y túneles de piedra únicamente iluminados por haces de luz que penetran a través de ductos estratégicamente dispuestos.

En su interior aún pueden apreciarse el "Lanzón Monolítico" piedra tallada de cinco metros de alto en la que se observan feroces divinidades y monstruosas figuras antropomorfas, o las "Cabezas Clavas", suerte de centinelas enclavados en las murallas del castillo.

Piramidetemplochavin.jpg (35731 bytes)Chavín fue una de las primeras culturas americanas, coetánea de los Olmecas, en México. Es notable el nivel de desarrollo que alcanzaron en agricultura, arquitectura y cerámica, así como en su capacidad administrativa, lo que le permitió dominar gran parte del norte y el centro del Perú.

Quizás en eso radicara la importancia del castillo de Chavín de Huantar: en su ubicación estratégica como punto de contacto entre costa, sierra y selva. Para nosotros, sin embargo, los monumentales restos descubiertos en 1919 por el arqueólogo peruano Julio C. Tello, tienen el valor de ser una parte imprescindible de nuestra historia.

Ubicación

Chavín se encuentra ubicado en Ancash, Perú; en el inicio de un estrecho callejón, formado por el río Pukcha o Mosna, el que se forma con los deshielos de la Cordillera Blanca y conduce sus aguas hacia el río Marañón, donde nace el Amazonas.

Está pues en el corazón mismo de los Andes, a 3180 ms. sobre el nivel del mar, formando parte del llamado Callejón de Conchucos, que corre de sur a norte, paralelo al Callejón de Huaylas, formado por el río Santa que también se nutre de las aguas de la Cordillera Blanca, pero que por estar al occidente desagua en el océano Pacífico.

Dos cadenas montañosas separan a Chavín del mar -las cordilleras Blanca y Negra- y dos otras cadenas lo separan de la selva amazónica: la central que se levanta entre las cuencas del Marañón y el Huallaga, y la oriental, que establece la separación de aguas entre el Huallaga y el Ucayali. Esta situación geográfica crea serias dificultades de comunicación entre las poblaciones allí asentadas, cuya proximidad relativa está mediada por la altitud y la irregularidad de la tierra. Eso crea una difícil condición de vecinos distantes.

Chavín, está en un punto crucial de conexión este-oeste y norte-sur de un extenso territorio. Es una suerte de "nudo de caminos" de una región que cubre la costa y la sierra de Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, Ancash, Huánuco y Lima. Desde Chavín, además, se puede llegar a la floresta amazónica siguiendo el curso del Marañón.

Según Antonio Raimondi (1873: 205), en el s. XIX mantenía la exportación de maíz a Huaraz y Huamalíes (Huánuco) y de harina de trigo hacia Huánuco y Cerro de Pasco, del mismo modo como gente de la costa iba todos los años para adquirir ganado. Señala también que hay oro en el distrito de Uco, cerca de la desembocadura en el Marañón.

Chavín está sobre una terraza aluvial asociada a un río mayor -el Pukcha- que baja desde el sur, y un tributario -el Wacheqsa- que baja abruptamente desde la Cordillera Blanca, en cuyos estribos orientales está el sitio.

Historia

Alrededor del año 1.400 antes de Cristo, uno de los centro Andinos situado a 3.200 metros de altura sobre una cadena de montañas (actualmente llamado Chavín de Huántar), controlaba las rutas comerciales a través de dos desfiladeros en la cordillera Blanca, hacia el oeste hasta el mismo Pacífico, y hacia el este hasta la zona del Amazonas, bajando el curso del río Mosna.

Hacia el año 900 antes de Cristo, el culto del Jaguar de Chavín y su influencia cultural había sido aceptada en la mayor parte de la zona que actualmente ocupa el Perú como lo atestigua la presencia de templos en "U" de Chavín y el estilo de multitud de esculturas, vasijas, y textiles pertenecientes a esa cultura.Este emplazamiento estratégico contribuyó a su prosperidad, permitiéndole desarrollar comunicaciones con sitios alejados en tanto desarrolló un estilo cultural peculiar que ha permitido registrar la extensión de su influencia.

Hacia el año 900 antes de Cristo, el culto del Jaguar de Chavín y su influencia cultural había sido aceptada en la mayor parte de la zona que actualmente ocupa el Perú como lo atestigua la presencia de templos en "U" de Chavín y el estilo de multitud de esculturas, vasijas, y textiles pertenecientes a esa cultura.

JULIO C. TELLO, El Padre de la Arqueología Peruana

Al contrario de la corriente en boga a comiensos del siglo XX, Tello sostiene que las culturas autóctonas del Perú son producto de la experiencia del hombre en estas tierras y no por influencia foránea. A tal propuesta llega despues de largas investigaciones y viajes de exploración por todo el Perú. La piedra angular de su teoría es la "Cultura Chavíin" (1,500 a.n.e.), a la que consideró como matriz de las culturas peruanas prehispánicas. Las investigaciones realizadas en los últimos 60 años demuestran que la ruta cultural del hombre en el Perú se inició miles de años antes que Chavín , y si bien, no fue exactamente como lo propuso Tello, si ha quedado plenamente demostrado el origen autoctono de la cultura peruana.

Julio C. Tello nace el 11 de Abril de 1880, en Huarochirí, en la sierra de Lima. Sus padres, Julian Tello y María Asunción Rojas de Tello fueron campesinos. Tello se gradua el 16 de Noviembre de 1908, con la tesis "Antiguedad de la Sífilis en el Perú", grado que obtuvo por aclamación en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Se doctoró en Ciencias Antropológicas en la Universidad de Harvard, Estados Unidos, en 1911. Ocupo el cargo de Diputado por Huarochirí ante el Congreso del Perú entre los años 1917 y 1929. Fundó el Museo de Arqueología Peruana en 1924. Murió el 7 de Junio de 1947 y fue enterrado en los jardines del Museo Nacional de Arqueología y Antropología, en Magdalena Vieja.

Realizó una amplia investigación arqueológica. Pero la mayor parte de su obra se encuentra aún inédita. Destacan sus libros sobre la Cultura Paracas y Chavín

Religion

La influencia religiosa y cultural de Chavín unificó el Perú preincaico por medios pacíficos pero propendió el establecimiento de clases privilegiadas y de desigualdades de riquezas que no podían continuar siendo mantenidas solamente por medio de una ideología. En ausencia de una competencia militar central, la hegemonía cultural de Chavín se desintegró en innumerables grupos locales.

Los sacerdotes de Chavín

El "sacerdote", más que un personaje, es un conjunto de personas que cumplen cierto tipo de tareas en conexión con los templos. Se supone que hubo un sacerdote principal y otros subalternos, pero no existe prueba ninguna de que así fue. Lo más probable es que hubieran varios sacerdotes principales, cada cual asociado a una forma específica de culto, con una o dos autoridades centrales, que tendría sobretodo tareas de coordinación y gestión. Gracias a las representaciones conocidas, es presumible que la función fuera encomendada a hombres, sin embargo, hay indicios para suponer que el papel de la mujer era importante en el culto.

Los sacerdotes no tenían bien diferenciada su función religiosa de las demás funciones que la sociedad requería para su organización. Así pues, eran guerreros o conductores de grupos que hacían la guerra; deben también haber cumplido la función de jefes políticos y desde luego jefes religiosos. Su actividad central, sin embargo, era especializada: los sacerdotes eran personas de la comunidad cuyo trabajo se basaba en una consistente información sobre los medios y los procesos naturales y sociales a los que estaba ligada la producción. Muchos de estos conocimientos requerían de una cierta formación especial y tiempo para estudios y capacitación. Eran especialistas en todas aquellas funciones que no podían ser cumplidas por el común de las gentes, que carecían de su formación.

Los sacerdotes estaban a cargo del templo, que era su centro de trabajo. Allí estaban las instalaciones y personas dedicadas a la producción de los calendarios, de donde se deriva su condición de "oráculos", que es el servicio que ellos ofrecían (la predicción de los ciclos climáticos estacionales anuales o pluri-anuales).

Los sacerdotes eran observadores del cielo y gracias a eso podían registrar con gran precisión los desplazamientos del sol tanto en el oriente como en el poniente, las fases de la luna y el movimiento de las estrellas. Con eso obtenían períodos fijos en el tiempo, a los que podían asociar los ciclos estacionales, que no son fijos. Los períodos de sequía o de intensas lluvias, si bien tienen un ritmo anual previsible, que se establece a partir del solsticio de verano (fines de Diciembre), son sensiblemente azarosos en su iniciación e intensidad. El prever con anticipación las características de cada ciclo de lluvias es una tarea -que requiere especialización- que es, sin duda, fundamental para conducir las campañas agrícolas cada año. Para eso, hay que combinar el calendario solar-estelar con otros indicadores del tiempo, tales como los de las costumbres de los animales. Esa era la tarea especializada -y según parece exitosa- de los sacerdotes de Chavín.

Por todo esto, el status de sacerdote era muy alto en la sociedad chavinense. Se expresa en el conjunto de atributos que se le conceden y que se expresan físicamente en vestidos muy elegantes y costosos adornos hechos con plumas y piedras exóticas, oro y joyas.

 

La Sociedad Chavín 

A través de la difusión de estilos artísticos (y no por incursiones militares), Chavín realizó la primera unificación cultural de Perú Antiguo. En la foto, valle de Chavín de Huantar.

Fue una sociedad teocrática, cerrada; adoraron al dios jaguar y sus ceramicas y esculturas, tienen rasgos felínicos. Puede decirse que en la evolución de esta sociedad de la comunidad aldeana, aún convivieron hombres del ande que se dedicaban a:

Actividades Primarias: recolección, caza o pesca Actividades Nuevas (especializadas): agricultura, ganadería, alfarería, textilería, orfebrería, arquitectura, escultura, pintura y otras artes. Los más hábiles se destacaron, se hicieron categorizar por la comunidad y terminaron convirtiéndose en líderes, jefes, autoridades. Estos líderes forzaron a la comunidad a producir más y mejor y terminaron imponiéndose a las demás, mediante el intercambio; los que tuvieron éxito, construyeron grandes edificaciones en honor a sus dioses. El principal motivo del progreso de Chavín de Huántar, fue que se convirtió en la agricultura más moderna y productiva e innovadora de su época y dentro de esa agricultura, el maíz conocido en el idioma Quechua como SARA O ARA y el choclo ó maíz tierno conocido como HUANSA, ocuparon el sitio principal conjuntamente con sus derivados, entre ellos la chicha de jora, que se convirtió en su fuente de riqueza y dominio. Parece ser que el trueque fue la modalidad de pago del maíz. Este trueque se generalizó y fue la modalidad imperante en sus transacciones, desde Chavín de Huántar hasta el Imperio Incas.

La sociedad Chavín fue teocrática y el rey sacerdote era el representante de la casta gobernante. Esta casta gobernante formó el primer Estado del Ande. Esta casta sacerdotal, eran especialistas y grandes técnicos agrícolas hidráulicos.

Entre sus logros, hay manufactura de gran calidad en la arquitectura, agricultura, hidráulica, cerámica y orfebrería, entre otros.

Es cierto que estas sociedades, ya sea para mantener la hegemonía de la que gozaban o para proteger su “modus vivendi”, debieron mantener un ejército capaz de garantizar las condiciones de desarrollo indispensables para su expansión y dominio y para mantener el “statu quo” de la época. La decadencia de Chavín de Huántar, parece ser que se debió más a estancamiento del desarrollo que a intervención militar de otras culturas; es decir, se “agotó como cultura”, siendo superada por otras culturas “más frescas”.

Agricultura

Los habitantes de Chavín tenían una agricultura bastante desarrollada. Cultivaban el maíz -que constituía su fuente principal de alimento-, la calabaza, las habas, la papa y el maní. Los habitantes del sector de la costa se mantenían sobre todo de la pesca. Construían sus hogares de adobe o piedra, con el techo de paja, y las instalaban cerca de los ríos, para facilitar el riego de sus siembras. Los muertos eran enterrados en el desierto, en el fondo de fosas profundas. Les acompañaban distintas ofrendas funerarias, como vasos de cerámica, instrumentos de trabajo y algunos alimentos, tales como habas y espigas de maíz.

El principal motivo del progreso de Chavín de Huántar, fue que se convirtió en la agricultura más moderna y productiva e innovadora de su época y dentro de esa agricultura, el maíz conocido en el idioma Quechua como SARA O ARA y el choclo ó maíz tierno conocido como HUANSA, ocuparon el sitio principal conjuntamente con sus derivados, entre ellos la chicha de jora, que se convirtió en su fuente de riqueza y dominio. Parece ser que el trueque fue la modalidad de pago del maíz. Este trueque se generalizó y fue la modalidad imperante en sus transacciones, desde Chavín de Huántar hasta el Imperio Incas.

Carámica

huaco_chavin.jpg (37764 bytes)En 1919 y 1924, durante sus visitas a Chavín, Julio C. Tello halló algunos fragmentos de cerámica con rasgos determinados. Al haber definido a Chavín como una época de la historia del Perú, identificó su cerámica como negra, oscura y decorada con incisiones y diseños en relieve. Cuando descubrió que ésta se parecía a la que Max Uhle había hallado en Supe y en Ancón, atribuida a los llamados "pescadores primitivos", y a la que se había hallado en el valle de Chicama, cuyas piezas mostraban íconos parecidos a los de las litoesculturas chavinenses, Tello caracterizó a Chavín como la época más antigua de la cultura peruana, cuyo centro estaba ubicado en una zona de sierra próxima al río Marañón: Chavín de Huántar.

Luego de la década de 1920 comenzaron a aparecer evidencias de cerámica oscura e incisa en otros lugares de la costa y la sierra del Perú, que fue denominada erróneamente Chavín o chavinoide. Este hecho generó una gran confusión, pues, como se reveló durante la segunda mitad del siglo XX, esta cerámica en realidad se había producido a lo largo de muchos siglos y no había estado necesariamente ligada a Chavín. En la selva del río Ucayali (Tutishcainyo), en Huánuco (Wayra Jirka), en otras zonas de la sierra y en la costa los ejemplos más antiguos tienen estas mismas características. Algunos de ellos fueron establecidos por Tello e incluidos en su complejo Chavín, pero los anteriores a la época de las litoesculturas y de los grandes templos de Chavín de Huántar, no. Estos últimos se conocieron gracias a investigaciones posteriores que se hicieron en muchos lugares de la costa, como Ancón y Guañape, o de la sierra, como Huánuco (Kotosh) y Cajamarca (Pandanche y Huacaloma).

En Ancón, más que en ningún otro lugar, se encontró una larga secuencia de cerámica. En ella se logró identificar una ocupación con los rasgos propios del estilo Chavín relacionada al Horizonte Temprano y otra anterior de larga permanencia, que se ubica en la etapa Inicial, llamada también Formativo Inferior.

En cuanto a términos de espacio, el afinamiento de los estudios realizados en base a la cerámica ha permitido distinguir diferencias regionales y locales significativas y segregar áreas en las que es reconocible alguna o ninguna vinculación con Chavín.

El primero en reconocer esto fue Rafael Larco Herrera, quien reclamó la necesidad de distinguir el estilo Cupisnique -la cerámica del valle de Chicama que Tello reconocía como "Chavín clásico"- del estilo Chavín. Las investigaciones posteriores fueron dándole la razón a Larco, restringiéndose de esta manera la esfera de influencia de Chavín a los territorios de Ancash, Huánuco y Lima.

Por otro lado, en las regiones de Cajamarca, Lambayeque y Jequetepeque se desarrolló una cerámica similar en algunos aspectos a la de Cupisnique, mientras que en Ica se iba desarrollando la cerámica Paracas, emparentada de alguna manera con la de la sierra de Huancavelica y Ayacucho y la de Chavín. En Apurímac, Cusco y el lago Titicaca las evidencias dan cuenta de una cerámica con rasgos propios claramente diferenciados.

De este modo, la cerámica ligada a las litoesculturas que definen el estilo Chavín quedó restringida a la región centro-norte del Perú y a un período de esplendor que puede fecharse entre los siglos X y IV a. C. Es a esa época, al siglo IX, a la que pertenecen las hermosas piezas encontradas en la Galería de las Ofrendas, donde las modalidades Dragoniana, Qotopukyo y Floral tuvieron tan magnífica presencia.

Todavía están por descubrirse las varias fases que tuvo la historia de estas modalidades del estilo Chavín, pues todo nos hace pensar que se trata de cerámica que no representa más que los usos y gustos de una o dos generaciones de alfareros. También está en proceso de investigación la procedencia de estas modalidades y de las demás representadas en la galería, donde sin duda se reunieron ofrendas de artesanos de las tierras de Cupisnique, Cajamarca, Huánuco y la costa central. Las distintas técnicas que se usaron para hacer vasijas con las mismas formas nos llevan a inferir que se trataba de alfareros que tenían tradiciones, expresiones artísticas y arcillas diferentes y que había distintos centros de producción que, además, cubrían un "mercado" de consumo diverso, de carácter local o regional.

Escultura

Las más bellas esculturas de piedra de la región central de los Andes se encuentran en Chavín de Huántar o sobre los sitios relacionados con Chavín tales como el Cerro Blanco en el valle de Nepeñas o el cerro Sechin en el valle de Casma.

Cabezas Clavas

cabesa clava in situ.jpg (128594 bytes)En la parte alta de los templos, debajo de las cornisas, había una hilera continua de cabezas talladas en piedra, lo suficientemente grandes como para que desde el suelo, entre 14 y 20 metros más abajo, se pudieran apreciar sus detalles. Sólo las cabezas, como si fuera una exhibición de los decapitados que exponen los cazadores de cabezas de otros pueblos, en la parte más importante de sus casas. Las cabezas expuestas podían ser de enemigos capturados en la guerra, o de prójimos cuya memoria querían preservar.

En unos casos los cuerpos eran comidos -canibalizados- enterrados o cremados, según las costumbres de cada pueblo. En Chavín parece que podía ser parte de prácticas o ritos antropofágicos, pues, como se presenta en la Galería de las Ofrendas, una parte de los presentes depositados en el templo era una considerable cantidad de restos humanos, cocidos o asados de la misma forma como lo estaban los restos de aves, peces, venados, alpacas y otros animales.

 

 

Cabeza clava in situ en proporción con el hombre promedio

Cabeza_clava_antropomorfa.jpg (77218 bytes)Sin duda, los colmillos y garras que se hallan como atributos de los personajes sagrados, más que una ostentación de terror, es la expresión sacralizada de cómo funcionaban las relaciones de poder entre las gentes y los pueblos. El canibalismo no era una propiedad exclusiva de los templos; era una práctica generalizada aun en las aldeas de pescadores y agricultores de todo el territorio. Si los europeos hubieran llegado en aquel tiempo, sus contactos habrían sido con caníbales, con costumbres parecidas a las que tenían los pueblos que ellos conocieron en lo que ahora es Colombia o gran parte del Brasil. Claro que en el s. X a. C., todavía existían pueblos caníbales en Europa, práctica general en el continente en los períodos históricos precedentes. En el Perú, cuando se definieron los Estados, a partir del s. V d. C., junto a la nueva forma de organización que ellos impusieron, desapareció el canibalismo, pero las "cabezas clavas" continuaron usándose hasta el s. X de nuestra era.

 

 

Lanzon Chavín

lanzon_chavin.jpg (96813 bytes)En el centro del templo, dentro de un crucero subterráneo, está la escultura de una Gran Imagen, que era el personaje sobrenatural más importante del lugar. Algo equivalente a una divinidad. Es un ser antropomorfo, es decir con atributos propios de los seres humanos, pero dotado de rasgos de poder y fuerza que no tenemos los humanos: la boca con dos inmensos colmillos, las manos y los pies con garras, los cabellos y las cejas convertidos en serpientes vivas.

Tiene un tocado -o moño- formado por cabezas de grandes serpientes o felinos, y un cinturón de la misma composición. Está vestido con una "cushma" que termina en flecos a la altura de las rodillas, una esclavina sobre los hombros y adornado con grandes aretes anulares, un collar de muchas cuentas, pulseras y ajorcas. En la crisma tiene un pequeño hoyo circular con una protuberancia central, conectado con la parte superior del ídolo y encima de la nariz tiene una especie de ave o murciélago

El ídolo está clavado en el centro de un pequeño espacio de planta cuadrangular, en el centro de una galería oscura, en forma de cruz: a los lados -norte y sur- hay dos celdas angostas y atrás -al oeste- otra parecida. En las celdas hay unos pequeños nichos en las paredes y unas clavas salientes, como si hubiesen servido como soportes para alguna forma de iluminación. La celda trasera tiene un tubo que se dirige hacia el oeste y que permitía oxigenar el recinto cerrado.

Hacia el oriente hay un largo pasaje, de más de 12 m de largo, que nace en un vestíbulo que hay en la entrada al subterráneo. Allí, frente al ídolo, a 12 ms, hay un tubo de 40 cm de lado -cuadrangular- por donde entran aire y luz desde el exterior, por las mañanas, todo el año. El sol penetra por este tubo, muy temprano, y permanece por unos minutos; algunos días que penetra más y otros menos; hay meses cuando apenas entra la luz hasta unos pocos centímetros dentro del tubo y no llega al pasillo. En su estado original -previo a su desmoronamiento en el s. IV a.C.- el tubo pudo captar una mayor iluminación, debido a que el talud del muro era mayor que el actual. De ese modo, una o dos veces en el año, la galería podía estar iluminada, aun más si -como hacían los incas en el Qorikancha- cubrían los muros o parte del piso con láminas de oro que reflejaran el sol.

Es muy poca gente la que puede estar junta dentro del crucero. Desde las celdas laterales se puede apreciar la imagen del lanzón si se ilumina desde el Este; desde atrás sólo se ve la sombra del ídolo y quien estuviera adelante, cierra el acceso a la luz que viene del Este. Desde luego, puede verse también si se llevan antorchas, sólo que en un ambiente tan cerrado, el humo de las antorchas puede ser muy tóxico.

Metalurgia

Brazalete de oro (extendido para la muestra) de la cultura Chavín. Fue fabricado con la técnica del martillado en frio y posteriormente, repujado.

Chavín representa la época que da inicio al uso de los metales. La producción metalúrgica comienza con el oro y casi simultáneamente con el cobre nativo en sitios ligados a Cupisnique y Chavín, a pesar de que la evidencia más antigua de objetos de oro en los Andes centrales se remonta 1 500 años antes de la era cristiana en la región de Andahuaylas, en la sierra sur del Perú.

A lo largo de toda la etapa Formativa la metalurgia mantuvo una condición ciertamente primitiva utilizando los metales nativos -tanto el oro como el cobre- en su forma natural. Posteriormente el cobre, hallado en forma de rocas, sería convertido en metal mediante procesos de fundición.

Pectoral de oro macizo laminado y

El oro y el cobre eran obtenidos en la naturaleza en forma de "pepitas" o pedazos que contenían físicamente sus cualidades de color, dureza y maleabilidad. Lo que hacían los artesanos era convertirlos en láminas mediante el martillado en frío, sin someterlos al fuego. Los dos metales mencionados son lo suficientemente maleables como para que esto ocurra, aun cuando el cobre podía exigir el calentamiento para ser trabajado, lo que llevó a descubrir que el uso del fuego podía permitir una unión más firme entre piezas que estaban originalmente separadas. Existen algunos objetos en los que también se usó plata nativa, como los de Chongoyape, donde se usó la unión de un segmento de este metal con otro de oro para obtener un efecto de color.

Las láminas de metal, martilladas, presionadas, repujadas o trabajadas con instrumentos con punta o filo, eran finalmente convertidas en lienzos sobre los que se grababan o destacaban figuras o diseños de los estilos propios de la época. Estas láminas eran entonces dobladas o unidas con ayuda del fuego o simplemente también del martilleo y así eran convertidas en coronas, orejeras, narigueras, collares, pectorales, cinturones, brazaletes, ajorcas y otros adornos, casi todos dirigidos a ser parte del ornato o del vestir personal. Excepcionalmente se han encontrado piezas que pudieron servir para otros fines, como para inhalar estupefacientes, cubrir cetros y contener bebidas o comidas -pequeños recipientes en forma de vasos o copas-, que cumplían funciones más ornamentales que utilitarias.

Pectoral de oro 

Los hallazgos de oro no son frecuentes y casi toda la información disponible se reduce a lotes o piezas aisladas encontrados de manera casual por campesinos o "huaqueros", especialmente en la costa y la sierra norte del Perú. Esto significa que el registro arqueológico propiamente dicho, es decir el realizado por profesionales, es mínimo. Por otro lado existen muchas piezas falsificadas para su comercialización entre coleccionistas y aficionados, debido a la facilidad con que pueden reproducirse. De todas maneras, los hallazgos más notables son los de Chongoyape y de Kuntur Wasi. Los registrados en el mismo Chavín son muy escasos y apenas consistentes en pequeñas láminas. Sin embargo, algunas piezas de colecciones antiguas indican que éstas "proceden de Chavín", aunque no mencionan el hallazgo. Pero en el valle de Chicama, en las excavaciones que hizo Rafael Larco Hoyle, sí aparecieron algunas piezas de oro, como también en los valles de Jequetepeque, Zaña y Trujillo. Así, se podría decir que el oro estaba asociado principalmente a los cupisniques y a su área de relación.

Arquitectura 

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 Portal Las Falcónidas en el Templo Nuevo enmarcada por dos comumnas monolíticas.  

Fueron construidas fortalezas en las cimas de las colinas un poco por todos lados, y cada pequeño grupo luchó por mantener y aumentar su legado de la herencia de Chavín. Finalmente, se desarrollaron grupos regionales, cada uno con caracteres distintivos propios.

Sólo una parte de su arquitectura se ha preservado debido a su monumentalidad. El centro ceremonial tenía como núcleo este sector monumental.

Los templos tienen una serie de plataformas con un fuerte talud en sus muros, con un perfil piramidal. Fueron construidos por etapas. El Castillo es una pirámide mayor y se le conoce como el Viejo Templo, cuya característica más notable es que tiene un pasaje interior donde se aloja un ídolo de piedra conocido como "el Lanzón".

El castillo tiene una extensa red de pasajes y cámaras interiores que conforman un complejo íntegramente construido de piedra. En su interior de penumbra, hay inusitados haces de luz que irrumpen por los estratégicos ductos que comunican con el mundo exterior. Dentro, todo es objeto de maravilla o de pavor. Resulta posible escuchar nítidamente la voz de una persona a muchos metros de distancia como si estuviera a nuestro costado.

El Viejo Templo consta de una plaza circular en el atrio sirviendo de ingreso. El Templo Nuevo, cuenta con una plaza cuadrada. Cada templo tenía un pórtico principal. El ingreso al Templo Nuevo se llama Pórtico de las Falcónicas, con grabados en las piedras y es precedido por un atrio y un conjunto de escalinatas que ascienden desde la plaza cuadrada, donde también hay litoesculturas únicas ejerciendo las funciones de dinteles, columnas o lápidas con grabados de personajes del estilo Chavín.

Casi la totalidad de sus edificios y anexos fueron elaboriosamente construidos con columnas, cornisas, dinteles, lápidas, obeliscos y esculturas que se agregaban a los muros o plazas, convirtiendo los espacios ceremoniales en un hermoso escenario, adornado con las imágenes de los dioses y demonios que poblaban el panteón chavinense. Sus materiales eran constituidos por piedras de diversos colores, procedentes desde distintos lugares de los Andes peruano.

 

El Templo Antiguo

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Galería Subterránea en el Templo Antiguo

La construcción más antigua de Chavín de Huantar es el llamado Templo Antiguo, una construcción de piedra en forma de U que rodea una plaza hundida circular. El templo está atravesado por una serie de galerías subterráneas, en una de cuyas intersecciones fue encontrado el ídolo principal del complejo, el denominado Lanzón Monolítico. Este es una alta escultura en forma de un gran cuchillo clavado en el centro del templo. Representa a un personaje pequeño con rasgos de felino y serpiente, por ejemplo tiene una gran boca con las comisuras hacia arriba y grandes colmillos y una cabellera de serpientes. Otra escultura asociada al Templo Antiguo es el Obelisco Tello que aunque fue hallado fuera de contexto, probablemente estuvo ubicado en el centro de la plaza circular. Representa un estadio posterior en el desarrollo de la iconografía Chavín. Muestra a una pareja de seres míticos con forma de grandes caimanes con rasgos de felinos y serpientes, que al parecer eran una especie de dualidad originaria. Existen evidencias de que el 

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Lanzón Chavín

Templo Antiguo atrajo a un gran número de fieles, incluso de pueblos lejanos, cuya huella a quedado registrada a través de sus ofrendas.

Con el paso del tiempo, el Templo Antiguo fue quedando reducido para las necesidades del culto, así que fue ampliado progresivamente hasta crear el llamado Templo Nuevo en su ala derecha. Es considerablemente más grande que el otro pero también tiene galerías que recorren su interior. Enfrente de él, se encuentra una gran plaza cuadrada con edificaciones secundarias en sus alas. Las paredes del Templo Nuevo estuvieron adornadas por cabezas clavas, esculturas en piedra representando seres mitológicos, pero hoy en día sólo queda una en su ubicación original. Se cree que la divinidad principal del Templo Nuevo está representada en la Estela Raimondi, hallada de casualidad por el sabio italiano Antonio Raimondi en el siglo XIX. Muestra un personaje antropomorfo con fuertes rasgos felínicos (colmillos y garras) que sostiene en cada mano un báculo o cetro. Sobre su cabeza se extiende un alto tocado formado por cabezas y colas de felinos. El Templo Nuevo tuvo un largo período de esplendor, antes de que Chavín de Huantar fuese abandonada hacia el 200 a. de C.

 

El templo de Chavín estaba hecho con pisos o plataformas de piedra que estaban llenas de grabados, con muros hechos con bloques de piedra y acribillados a diferentes niveles por galerías paralelas a los muros, bien ventiladas y con desagües consistentes en pozos efectuados en las mismas piedras.

La parte más antigua del templo es una estructura en forma de U, que domina una depresión que servía de lugar ceremonial, y que está orientado hacia el este. La parte central contiene una galería cruciforme, en la encrucijada de la cual se encuentra una flecha distinguible realizada en granito blanco, de una altura de quince pies, esculpida con bajos relieves que representan un personaje humano de pie con una cara felina y un par de grandes colmillos en la mandíbula superior.

Esta figura, que ha sido llamada El Lanzón, La Gran Imagen, y El Dios Sonriente, parece haber sido el principal objeto del culto. El ala sur del templo ha sido extendido para componer un nuevo templo en el cual las primeras galerías son prolongadas, y en donde se ha hallado una piedra (Raimondi), que muestra el dios de los báculos, un personaje semi humano, con garras en los patas delanteras, una cara felina con colmillos cruzados, y un bastón de mando en cada mano ( el bastón de mando era un símbolo de autoridad). En el exterior del nuevo templo se encuentra un patio cuadrado en el cual se halla un obelisco (Tello), esculpido con bajos relieves representando un cocodrilo cubierto de grabados simbólicos, como ser una fila de dientes y de cabezas de animales. Este cocodrilo o caimán se considera que puede haber sido el objeto del culto al dios sonriente o del báculo

 

El Misterio de las Cabezas Clavas y sus Túneles

 

huari3.jpg (16162 bytes)La zona arqueológica de Chavín de Huantar está formada por un numeroso conjunto de edificios, terrazas, plataformas, túneles, plazas, etc.; construida íntegramente de granito. Entre los que destaca en forma singular, por sus proporciones y grandiosidad, el llamado castillo ó templo de Chavín. Puesto que aun no esta demostrado de que si fue construido con propósitos de defensa militar ó es que tenia el carácter religioso y sagrado.

Alden Mason hace la siguiente anotación sobre el famoso Castillo: "A pesar de ser probablemente el edificio de piedra más antiguo que se conoce en el Perú, su arquitectura es extraordinariamente avanzada".

El edificio comprende incluso un sistema de pozos de ventilación, tanto verticales como horizontales, tan eficaz que se dice que todavía proporcionan aire fresco a los cuartos interiores: no se puede pensar que esto sea la obra de unos albañiles improvisados. Los muros son gruesos y macizos y están recubiertos de piedras partidas seleccionadas, y rellenas de cascajo.

Los enormes bloques de granito que forman los muros debiéron ser transportados desde otros lugares, porque no existen en la región piedras de esta clase.

Es de suponer pues el enorme trabajo y la gran cantidad de gente que tuvieron que poner en movimiento para realizar esta obra.

En su interior hay una serie de pasadizos que hacen recordar a los laboratorios egipcios. Todo el templo está recorrido de un lado a otro por galerías interiores a diversos niveles, con numerosas escaleras de comunicación interna y en algunos recintos hay nichos en las paredes, todas de granito.

En una de esas salas interiores está el famoso monolito de cuatro metros y medio de alto, conocido como el "Lanzón", que ha sido comparado por su forma con la estela gorgónica de Siracusa.

En la parte exterior de estos muros, en todo el contorno, formaban una hilera las famosas cabezas clavas, de aspecto monstruoso, esculpidas también en piedra y fijadas en los muros por un espiga, debajo de una cornisa decorada que también recorría todo el contorno de la construcción.

Las habitaciones son por lo general de techos muy bajos, a veces de menos de dos metros de largo, las galerías angostas (un metro)

Los trabajos más importantes de investigación y de limpieza son los efectuados por el sabio Julio C. Tello que inició sus estudios allí en 1919.

 

 


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