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Hallan colosal catarata en Perú
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Los pobladores de la zona llaman a la catarata Gocta.
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Un grupo de investigadores descubrió una colosal caída de
agua en Perú que podría ser la tercera catarata más alta del mundo.La cascada
mide 771 metros de altura, se ubica en Chachapoyas, a unos 700 kilómetros al
noreste de Lima, en la ceja de selva peruana, en otras palabras, en la parte
selvática de la cordillera de Los Andes en ese país.Los pobladores de la zona
llaman a la cascada "Gocta", un nombre que viene de un dialecto
quechua. La caída de agua no figura en ningún mapa y por su lejanía había
llamado poco la atención.El explorador alemán Stefan Ziemendorff y un grupo de
investigadores peruanos realizaron la medición topográfica de la catarata y
confirmaron su altura.
"Es algo espectacular que todo el mundo tiene que
conocer", le dijo Ziemendorff a BBC Mundo.Es algo espectacular que todo el
mundo tiene que conocer Stefan Ziemendorff Ziemendorff vio por primera vez la
cascada en 2002, cuando realizaba expediciones en la zona; hace dos semanas,
confirmó su altura con una medición topográfica.
De confirmarse lo que afirman Ziemendorff y su grupo de
exploradores, Gocta sólo estaría por debajo de El Salto del Ángel, en
Venezuela, de 972 metros, y de Tugela Falls, en Sudáfrica, de 948 metros. No
obstante, varios expertos en cataratas han puesto en duda que ello sea cierto y
la catalogan como la quinta o hasta la décimo cuarta más alta del mundo.
El impacto de Gocta
Stefan Ziemendorff vio la catarata por primera vez en 2002.
Tercera, quinta o décimo cuarta, a juzgar por la emoción que se sentía en las
palabras de Ziemendorff cuando habló con BBC Mundo, el espectáculo natural de
tal caída de agua es excepcional.
Es algo espectacular que todo el mundo tiene que conocer 
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"Llegamos a la base, cae desde muy alto, entonces el
agua es muy fría, cae mucho aire frío, el viento que sale de la catarata es
espectacular y fuerte y a varios kilómetros se escucha un ruido
sensacional", añadió Ziemendorff. El acceso al sitio no es fácil, pues
para llegar a la catarata se debe atravesar un largo camino sin asfaltar. Las
autoridades locales consideran el descubrimiento de la cascada como una
oportunidad para consolidar el atractivo turístico del departamento de
Amazonas. Existen planes de convertir la zona en reserva natural, por las
valiosas especies de flora y fauna que la habitan.
La municipalidad de Chachapoyas va a promocionar a la
catarata y va a intentar que su nombre se incluya de manera definitiva en la
lista de The National Geographic Society.
El mágico camino a Gocta
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Toda la espectacularidad y altura de la
catarata de Gocta pueden apreciarse unos kilómetros antes de llegar.
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La tercera catarata más alta del mundo • También conocida
como La Chorrera, mide 771 metros de altura • Está ubicada en el distrito de
Valera, provincia de Bongará, en Chachapoyas • Sorteando su clima tropical y
lo inhóspito de la zona, un equipo de La República llegó hasta el nuevo
atractivo turístico de Amazonas.
Toda la espectacularidad y altura de la catarata de Gocta
pueden apreciarse unos kilómetros antes de llegar.
De pie y bajo la gran chorrera de agua llamada Gocta, el
tiempo parece no transcurrir. Es como si los minutos se hubieran quedado
estáticos. Como si cada gota expulsada por el velo de la catarata fuera la
única muestra de que algo se mueve en esta parte del mundo.
Allí, don Telésporo Santillán, un viejo guía de 60 años,
observa las dimensiones del lugar, sus ojos recorren los 771 metros de la gran
caída, dividida en dos etapas. Entonces, el viento humedece su rostro y con la
voz entrecortada alcanza a decir: “Es maravilloso”. Junto a él, un grupo de
exploradores asienten. La naturaleza está frente a ellos en su máxima
expresión. Es Gocta, la tercera catarata más alta del mundo.
Como un sueño
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El
viento es huracanado, los visitantes usan ponchos de plástico para
acercarse a la gran poza donde habitan anguilas y otras especies
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“Es linda y un orgullo para nosotros. Es como un sueño
saber que siempre estuvo allí acompañándonos”, afirma don Telésporo, quien
guió en tres oportunidades al alemán Stefan Ziemendorff –quien la dio a
conocer al mundo– hacia la catarata, siendo la última y definitiva la del
pasado 26 de febrero, cuando se realizó la medición de la cascada y se
determinó su altura. Se dieron con la sorpresa de que era la tercera más alta
del planeta y se hallaba solo por debajo de ‘El Salto del Ángel’ en
Venezuela y la ‘Tugelafalls’, en Sudáfrica.
El viento es huracanado, los visitantes usan ponchos de
plástico para acercarse a la gran poza donde habitan anguilas y otras especies.
“Tomando en cuenta el listado elaborado por la National
Geographic, no cabe duda de que es la tercera más alta del mundo. El margen de
error es de 13,5 metros y el Gocta supera en 40 metros a la Yosemite (EEUU) de
739. Para determinar su altura usamos un topógrafo y sistema GPS”, dijo para
La República el alemán Ziemendorff, quien se interesó en el Gocta cuando en
2002 se percató de la catarata al explorar unos sarcófagos ubicados en el
margen opuesto del valle Utcubamba, en la provincia de Luya-Lamud.
Ruta hacia la grandeza
| Ubicación
Gocta |
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La catarata se encuentra a tres horas de caminata desde el
caserío de Cocachimba, adonde se llega por una autopista sin asfaltar desde la
ciudad de Chachapoyas. Para alcanzar Gocta, entonces, se debe cruzar un extenso
bosque de neblina virgen. En su entorno se pueden apreciar 22 caídas de agua en
épocas de lluvia y 17 tipos de orquídeas.
El terreno es fangoso y en partes rocoso. Se tiene que cruzar
riachuelos, saltar pequeños montes, tomarse de las ramas, caerse, golpearse,
resbalarse, abrirse la piel. El camino es como la vida misma, lleno de
altibajos, desniveles y precipicios. Es una ruta invadida por vegetales que
dificultan el camino. Las rocas incrustadas en el suelo dañan los pies y las
rodillas. Las espinas se te incrustan, el lodo te invade el cuerpo y los caminos
desaparecen conforme uno se acerca al corazón de Gocta.
Don Telésporo, poblador de Cocachimba, de los primeros en
llegar a Gocta.
No llega el sol, la humedad es extrema, los vientos
huracanados invaden el terreno, pero el ruido de los ríos acompaña los oídos.
Los pájaros son los tenores y, libremente, transitan (según los guías)
gallitos de las rocas, monos choros de cola amarilla, tucanes, la pava parda y,
en la cima de la catarata, leones, pumas, tigrillos, venados y colibríes. Las
víboras son grandes pero no atacan.
De mitos y leyendas
En el camino las chacras acompañan la ruta. En ellas las
familias se dedican a la siembra de caña de azúcar y fabrican chancaca. Sin
embargo, durante 50 años prefirieron mantenerse alejados del Gocta por temor a
sus leyendas y mitos.
“Antes creíamos que en sus aguas habitaba una hermosa
mujer rubia con cola de pez. Ella, dicen, devora a los hombres que quieren
llevarse su perol de oro. A esta sirena la protegía una gigantesca serpiente,
que nos alejaba del lugar”, cuentan los lugareños. Esta versión la confirma
Augusto Jiménez, presidente de la Cámara Regional de Turismo de Amazonas. “Desde
que se desmitificó esta historia se han recibido 800 visitas”, dice, junto a
Martín Chumbe, guía y experto en la cultura Chachapoyas.
Caminata y golpes
| Recomendaciones |
| . Se debe
usar lentes de sol, gorra, zapatos para treck, cantimplora con agua,
binoculares, linternas y medicinas. |
Llegar a la catarata es un reto donde priman las ganas más
que la fuerza. Prueba de ello es que los pobladores, ante el entusiasmo
despertado por la cascada cuando esta fue dada a conocer al mundo por los medios
de comunicación, se introdujeron en el difícil terreno y abrieron trocha
durante cuatro días para hacer menos difícil el acceso y convertirla en un
atractivo turístico.
“Cuando se dio a conocer Gocta no pensamos que nos
cambiaría la vida”, dicen los pobladores de Cocachimba. Allí, don Telésporo
habita con su esposa. Ellos, ahora, tienen una bella costumbre: mirar hacia el
Gocta al ponerse el sol y también cuando la luna aparece. Por eso uno comprende
su emoción cuando, después de guiarnos durante kilómetros, parado frente a la
caída de agua Telésporo solo se atreve a decir: “Esto parece un sueño”.
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